martes, 21 de junio de 2011

Relación inversa proteccionismo-inversión extranjera directa

Un trabajo de Holger Görg y Christiane Krieger-Boden habla de lo contraproducente que puede ser una política comercial proteccionista en relación con los flujos de inversión extranjera directa (IED): más proteccionismo, menos IED.

Esta idea puede parecer algo de sentido común pero, sin embargo, una de las contrastaciones empíricas tradicionales sobre las empresas multinacionales es que éstas tienden a crear empresas, o adquirir la propiedad de alguna ya existente, cuando se enfrentan a un mercado proteccionista. El fundamento de esto es que si tu producto no puede entrar en un mercado por las barreras proteccionistas, lo mejor es instalarte en el propio país y así no tener que atravesar fronteras. Sería una IED de tipo horizontal (esto es, busca instalar el mismo tipo de planta de producción en otro país).

¿Por qué hacen entonces esta afirmación? El dedo acusador apunta hacia la IED vertical. Si una empresa quiere fragmentar su producción (por cuestión de costes, habitualmente) y elaborar componentes intermedios por diversos países, el proteccionismo le puede inhibir los deseos de inversión. Las medidas proteccionistas encarecerían el precio de esos componentes intermedios. Y en un mundo en el que la fragmentación va a más, el proteccionismo desincentivaría esta IED vertical.

En el trabajo se llega a estimar empíricamente que el proteccionismo afectaría a la IED entrante, pero no a la saliente. Y esto no se debe a que las medidas protejan frente a la IED entrante, sino por medidas proteccionistas vinculadas a los derechos de propiedad intelectual y sobre los flujos comerciales.

Sin duda que la crisis actual también es clave en explicar el declive de la IED pero, como se aporta en este trabajo, cierto proteccionismo y la fragmentación de la producción puede estar acentuando este declive. El gráfico que muestran es éste:


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