China tiene la enorme ventaja de contar con un mercado grandísimo y con un apoyo de los gobiernos locales y regionales dispuestos a invertir en la potenciación de determinados sectores productivos. Esas inversiones a veces son exitosas... y a veces no.
Estas dos ventajas (tamaño de mercado y apoyo inversor público) las pone de manifiesto Jun Du, de la Universidad de Aston, para poner un ejemplo de economías de escala externas que tanto influyen en el comercio internacional de algunos productos (nótese el ahorro en costes):
El distrito Huaqiangbei de Shenzhen (en China) concentra a más de cien fabricantes de placas de circuito impreso, talleres de moldes, distribuidores de componentes y desarrolladores de firmware independientes en 1,45 kilómetros cuadrados (0,56 millas cuadradas). Un emprendedor tecnológico europeo, "Mehdi", afirmó recientemente que había completado cuatro iteraciones de prototipos en Huaqiangbei en una semana por menos de 1.000 dólares, mientras que un colega europeo gastó 12.000 dólares en una sola revisión y esperó dos meses.

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