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lunes, 7 de septiembre de 2015

Comercio y bienestar

Hoy comienzo un nuevo curso. Y retomo el blog después de unos días de vacaciones. Para empezar, un artículo que se acaba de publicar de  Stephen Kosack y Jennifer L. Tobin. Analizan la clásica (y muy importante) pregunta de si un mayor nivel de comercio aumenta el bienestar de las personas.

Para medir el bienestar utilizan el índice de desarrollo humano (IDH) del PNUD. Criticable, pero vamos a aceptarlo. Y dividen los países en dos grandes grupos: los que tiene alto nivel de capital humano (esto es, los que el nivel educativo es alto), y los que tienen bajo nivel de capital humano (con nivel educativo bajo).

De su estudio, deducen que una mayor apertura al comercio afecta de manera diferente a cada uno de estos dos tipos de países: a los de alto nivel de capital humano les aumenta el bienestar (es decir, ven asociado un aumento del IDH), y a los de bajo nivel de capital humano se lo reduce. Estos son los resultados de sus regresiones:


Bueno, no he leído al detalle, pero quedándome en lo más general: yo la nube de puntos y su regresión de los países de alto capital humano la veo clara (panel de la derecha),. Pero la nube de puntos de los países de bajo nivel de capital humano (panel de la izquierda) tampoco me parece muy concluyente (haz clic sobre la figura para ampliarla):


lunes, 13 de agosto de 2012

Medir el bienestar en Bután: la felicidad


Es un debate habitual determinar cuál es la mejor variable para medir la situación económica de un país. Lo más habitual es el PIB, aunque hay muchas otras (por ejemplo, estos casos). Por Bernanke hemos sabido cuál usa Bután:

Este pequeño y aislado reino del Himalaya mide su progreso desde 1972 no mediante el producto interior bruto (PIB) sino de un índice de felicidad nacional que incorpora indicadores como educación, salud o religiosidad, además de los ingresos. Bután, que no figura en los principales puestos de índices de desarrollado económico del mundo, es, sin embargo, el país más feliz de Asia y el octavo del mundo, según Business Week.

Precisamente a petición de ese reino, la Asamblea General de la ONU proclamó a finales de junio pasado el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad, una celebración con la que pretende recordar cada año que la búsqueda de la felicidad es "un objetivo humano fundamental". Con anterioridad, en julio de 2011, la misma Asamblea General reconoció que la búsqueda de la felicidad es "un objetivo humano fundamental".
Bernanke recordó hoy que algunos economistas ya reconocen el mayor papel de la psicología, que serviría para tener en cuenta como se percibe el riesgo, la autonomía, la desigualdad o la incertidumbre, así como para detallar la importancia de los lazos con la comunidad. "Renta y riqueza contribuyen a la felicidad percibida, pero esta relación es más compleja y dependiente del contexto de lo que la teoría sugiere. Otros indicadores que contribuyen a la satisfacción son el sentido de pertenencia a la familia, el grupo o a una comunidad, así como el control de la vida propia", indicó Bernanke.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Comercio internacional y bienestar-FELICIDAD

Una forma de acabar este año es examinando cómo va la investigación en uno de los temas clave del comercio internacional: ¿mejora el comercio el bienestar de las personas? La respuesta más frecuente de los modelos teóricos es que, para el conjunto de los países, "sí". ¿Y entonces por qué hay tanta gente que protesta contra el comercio? En este caso la repuesta es que hay ganadores y perdedores. Y aquí la teoría, en muchos casos, nos predice quién gana con el comercio y quién pierde. Hoy he visto un ejemplo recién publicado de Wen Xin y Russell Smyth para el caso de China.

Estos autores estudian el caso de los habitantes de 30 ciudades chinas en 2003. Algunas de estas ciudades son más abiertas que otras, midiendo la apertura de las ciudades en función del volumen de importaciones más exportaciones sobre el PIB [sobre este medidor habría mucho que hablar]. Y lo que obtienen es que los habitantes de las ciudades más abiertas muestran niveles de bienestar menores. Wen y Smyth ofrecen cuatro explicaciones: (1) inadecuada protección social frente a la globalización [esto es, los perdedores con el comercio no son objetivo de políticas económicas compensatorias]; (2) expectativas no cumplidas; (3) falta de satisfacción con los políticos (mayor renta por el comercio está asociada a más deseos de libertad), y (4) "anomie" [esto hace referencia al efecto negativo sobre el bienestar que tienen los cambios rápidos en el entorno que genera la apertura comercial].

Lo de las políticas compensatorias me recuerda a un tema "de moda" en estos días en España: nos dicen que nos suben el recibo de la electricidad un 10% para compensar (entre otras cosas) que las centrales térmicas tengan que comprar carbón nacional en lugar de otros carbones más baratos extranjeros. X trabajadores nacionales del carbón se verían favorecidos con la medida. Ganadores y perdedores. Yo, personalmente, estoy entre los perdedores.

¡FELIZ AÑO 2011!

viernes, 22 de enero de 2010

El fin de semana es un horror (2)

Creo que ya he encontrado una respuesta a ese resultado de que el fin de semana somos más infelices. Esta semana he estado leyendo un libro que me ha resultado espectacular: El hombre en busca de sentido, del médico psiquiatra judío Viktor Frankl. En el libro trata de la felicidad, la libertad interior y el sentido de la vida como algo que siempre se puede encontrar. Incluso en las situaciones más difíciles. Él lo aplica a un caso extremo: el suyo, y los años que estuvo en varios campos de exterminio de la Alemania nazi.

No es lo que más me ha gustado del libro, ni mucho menos, pero leí este párrafo relacionado con el resultado que el lunes pasado comentaba:
Consideremos, por ejemplo, la "neurosis dominical", esa especie de depresión que aflije a algunos activistas al cesar el trajín de la actividad semanal y encontrarse, el fin de semana, a solas con su intimidad, una intimidad quizá vacía de sentido o de dirección.
El texto completo del libro está aquí, aunque hay una edición de 2004 (Herder) que por lo visto es la mejor traducción. Una vez leído el libro, uno llega a conocer algo más del ser humano y su dignidad.

lunes, 18 de enero de 2010

El fin de semana es un horror (?)

Otra perla sobre el tema de la felicidad. Alpaslan Akay y Peter Martinsson han realizado un estudio sobre las encuestas que tratan de valorar el bienestar, la felicidad de las personas. Y deducen que el día en que se hace la encuesta es clave para la respuesta. Parece lógico. Pero me sorprende el resultado. Para verlo más claramente, aquí está este gráfico sobre el nivel de bienestar en función del día de la semana en que se le hace la encuesta al sujeto:

Parece que el fin de semana es terriblemente deprimente para la gente. Y les sale este resultado, tanto si estás trabajando a tiempo completo, como a tiempo parcial, o si estás parado. Y el fin de semana vuelve a salirles fatal cuando analizan el estado civil (casado, soltero, divorciado y viudo), el sexo (hombres y mujeres) y la edad.

Sinceramente, no lo entiendo. Quizá la explicación está en que el estuido se ha hecho en Alemania. Intuyo que en estas latitudes más sureñas no saldría lo mismo. Uno puede tener un fin de semana malo, pero...

lunes, 11 de enero de 2010

Estamos mucho mejor que hace 200 años

Primera entrada que hago este año en el blog. La verdad es que este enero he empezado un poco extraño con más vacaciones escolares de las habituales, y en la universidad con la primera experiencia de exámenes al regreso de Navidad. Veremos qué tal.

Empecemos con algo optimista. He hablado varias veces sobre la felicidad y eso tan difícil de valorar y medir que es el bienestar. Anthony B. Atkinson y Andrea Brandolini presentan el siguiente gráfico que recoge varias mediciones de la evolución del bienestar mundial en el periodo 1820 - 1992. Aquí está:

Todas las medidas tienen un perfil común: el bienestar mundial aumenta en el periodo, especialmente desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y se ralentiza algo en los años 80, pero sigue creciendo. Esto quirere decir que si le preguntamos a la bola del mundo cómo está, nos tendría que responder que mucho mejor que en 1820.

¿Y si preguntamos a cada uno de los habitantes de esa bola del mundo? El trabajo de Atkinson y Brandolini se centra más en este último aspecto, y analiza a fondo la evolución de la desigualdad. Por hoy vamos a quedarnos con la parte más bonita del trabajo.

en un artículo

miércoles, 28 de octubre de 2009

Felicidad... ahora aquí

El tema de la felicidad abordado por los economistas ya se está convirtiendo en un clásico en este blog. Aquí va una selección de lo ya hablado. Ahora voy a hacer referencia a un artículo de Namkee Ahn (de la Universidad de Cantabria) y Francisco Mochón (de la UNED) que próximamente publicará la Revista de Economía Aplicada. Lleva por título "La felicidad de los españoles: factores explicativos". Entre sus conclusiones, los autores destacan lo siguiente:

  1. Los divorciados y los viudos son notablemente más infelices que los casados.
  2. El desempleo aparece fuertemente correlacionado con la infelicidad.
  3. La felicidad aumenta con la renta.
  4. La salud tiene una notable incidencia en la felicidad.
  5. La religión se correlaciona positivamente con la felicidad.
A nivel regional, señalan que algunas Comunidades Autónomas (Asturias, Cataluña, Comunidad Valenciana y Navarra) presentan un nivel de satisfacción relativamente mayor que otras (Andalucía, Baleares, Castilla-La Mancha, Castilla-León, Galicia, Madrid y País Vasco). Aquí están los datos (a mayor coeficiente, mayor felicidad, y todo está medido en relación al nivel de felicidad de Andalucía). Pues Navarra no sale mal parada...

lunes, 7 de septiembre de 2009

Cosas que nos hacen más felices

Ya va siendo tradicional hablar de la felicidad en este blog. Hoy traigo una tablita que me parece curiosa. Tomando como fuente varios estudios, Jonathan Hersh y Hans-Joachim Voth recogen cómo la aparición de determinados bienes ha afectado al bienestar de las personas. Los economistas medimos el bienestar (?) y, en la tabla adjunta, el porcentaje que aparece al lado de cada bien refleja la cuantía en la que la aparición de ese bien ha mejorado nuestro bienestar. Se comparan "objetos de consumo" nuevos con "objetos de consumo" de la época colonial. Haz clic sobre la tabla si la quieres ver más grande.

jueves, 28 de mayo de 2009

La felicidad de las mujeres (II)

Sigo con el tema de la felicidad de las mujeres. En la tabla de abajo salen las respuestas a chicos y chicas de unos 18 años (nuestro 2º de Bachiller). Se les plantea cómo se sienten de satisfechos en su vida respecto a varios temas. Y se diferencian las respuestas según sean chicas (2ª columna), chicos (3ª columna) y en la 1ª columna se presenta la diferencia que hay en cada respuesta entre chicos y chicas (si sale un valor mayor que 0 es que las mujeres están más satifechas que los hombres en ese tema; si da negativo, es que los hombres están más satisfechos).



Algunos comentarios:
  • Mirando la 1ª columna, parece que "el saldo" en general es negativo. Esto quiere decir que los chicos se encuentran, en general, más satisfechos con sus vidas respecto a las preguntas que se les plantean.
  • Las chicas sólo tienen respuestas tendencialmente positivas a dos cuestiones: la seguridad sobre los bienes que poseen (esto es, la probabilidad de que te quiten lo que ya posees), y la experiencia educativa.
  • Las chicas tienen respuestas con tendencia muy negativa en cuanto a lo que se divierten, a cómo emplean su tiempo libre, a la relación con los amigos, y a la relación con los padres.
  • Los chicos tienen en muchas cosas respuestas tendencialmente positivas: la seguridad sobre los bienes que poseen, el conjunto de la vida, el tiempo para hacer lo que quieren.
¿Y qué cosas les hace felices a unos y otros? Resulta curioso leer la siguiente tabla. ¿Son muy diferentes los jóvenes de nuestro entorno a estos de EEUU?


miércoles, 20 de mayo de 2009

La felicidad de las mujeres (I)

Via Mankiw.
Betsey Stevenson y Justin Wolfers, de la Universidad de Pennsylvania, acaban de publicar un trabajo en el que analizan la evolución de la felicidad de las mujeres en los últimos 35 años en EEUU. Esto de medir la felicidad (tema ya tratado en el blog) es un poco etéreo y habría que someter a un análisis profundo cualquier variable que se utilice para medir. Sin entrar en ese análisis crítico, aquí va un resultado curioso:
Es una comparación de la felicidad de las mujeres con la de los hombres. Dos hechos relevantes destacaría (que parece que el trabajo luego corrobora):
  1. Para mujeres y hombres vemos una caída de la felicidad desde los años 70 hasta mediados de los años 90. Desde entonces, y hasta comienzos del nuevo siglo XXI, parece que las cosas han mejorado algo. Sin embargo, los "niveles de felicidad" están muy por debajo de los de hace 30 años.
  2. Hasta principios de los años 90 las mujeres han sido más felices que los hombres. Desde esa fecha, los hombres tienen niveles de felicidad mayores que las mujeres.
¿Por qué? No dan respuestas concluyentes. ¿Habrá sucedido lo mismo aquí que en EEUU?

lunes, 29 de diciembre de 2008

Más sobre cómo son las personas más felices

Dedicado a mi sobrino (y ahijado) Félix Enmanuel, que ha nacido hoy a las 2.45 en el corazón de Europa. ¡Ojalá sea feliz!

Ayer se publicaba en El País un artículo sobre "la felicidad", que es un tema muy interesante que ya he comentado en otras ocasiones. Siendo muy consciente de lo difícil que es "medir" la felicidad, aquí van algunas de las frases que se recogen en el artículo y que a mí me hacen reflexionar:

"La gente feliz no es egoísta; la literatura sugiere que tienden a ser relativamente más cooperativos; caritativos y centrados en los demás", dice Sonja Lyubomirsky, de la Universidad de Stanford, en Review of General Psychology.

Varios resultados que la periodista llama contra-intuitivos:

(...) que pacientes operados de cáncer puedan sentirse más felices que personas sanas; que víctimas de accidentes muy graves declaren niveles altos de felicidad; o que -por el contrario- personas que han ganado la lotería no sean, poco después del susto, más felices que el común de los mortales.

(...) genera más felicidad gastar dinero en los demás que en uno mismo. Lo ha demostrado un trabajo de Elizabeth W. Dunn (Universidad British Columbia, Vancouver, Canadá) en Science el pasado marzo, en el que se daba dinero a voluntarios, se les instruía sobre cómo gastarlo y se medía después su grado de satisfacción personal.

(...) "A todo el mundo le sorprende lo felices que pueden ser los parapléjicos", ha dicho Kahneman (premio Nobel de Economía). "La razón es que no son parapléjicos todo el tiempo. Disfrutan de sus comidas, de sus amigos. Leen las noticias. Tiene que ver con dónde se pone la atención".

(...) Pero entonces, si el dinero no da la felicidad y el placer personal tampoco, ¿por qué la sociedad actual parece concentrarse en esos factores? ¿Hay un desenfoque generalizado?
Interesante. Como se indica en el artículo, es relevante que ahora las instituciones públicas financien estudios sobre este tema. Los resultados pueden ayudar en la toma de decisiones de política.

jueves, 7 de agosto de 2008

Más sobre la felicidad

Volviendo al tema de la felicidad. Bruno Frey presenta varios estudios en los que se analizan factores que, además de la renta, pueden determinar el nivel de felicidad de las personas. Aquí están un par de factores interesantes:
  1. El realizar actividades de voluntariado parece que nos hace más felices (haz clic en la figura para agrandarla):
  2. El matrimonio. Parece que al aproximarse el momento del matrimonio la felicidad aumenta sustancialmente. Después continúa aumentando un poco, para terminar cayendo. El trabajo analiza los 10 años inmediatamente anteriores y los 10 años inmediatamente posteriores al matrimonio. ¿Y qué pasa más allá de los 10 años posteriores al matrimonio? Parece que los psicólogos y abogados hablan de los 10 años de matrimonio como un momento crítico, así que ¿sigue la tendencia decreciente de la felicidad o hay un repunte después de los 10 años? También se indica el papel que juega el que la pareja tenga estudios diferentes. Parece que, después del matrimonio, se es más feliz si se tienen pequeñas diferencias en el nivel educativo de la pareja (haz clic en la figura para agrandarla):

viernes, 1 de agosto de 2008

¿Dónde están los países felices? (II)

Se ha publicado recientemente un libro que se titula "Happiness. A revolution in Economics", de un muy buen economista, Bruno Frey. El libro recoge unas clases que este profesor dio cuando le otorgaron una distinción en la Universidad de Munich por su labor, y el premio implica la invitación a dar unas clases rigurosas, pero que a la vez no sean excesivamente técnicas para que un público amplio pueda entenderlas.

Con este título, evidentemente, cuando el libro ha caído en mis manos me he dispuesto a darle un vistazo. Y hoy voy a recoger un par de cuestiones interesantes. Hace un tiempo escribí sobre "la paradoja de Easterlin", que venía a demostrar que un mayor crecimiento de un país (de su PIB per cápita) no daba un mayor índice de felicidad de sus ciudadanos. Easterlin se basaba en Japón, y se podría visualizar así (haz clic en la figura para agrandarla):

¿Y cómo es la gente de feliz? En el libro se recoge la siguiente tabla que muestra, para datos de 1998 (hace 10 años, para que nos pongamos en perspectiva), las respuestas sobre el grado de felicidad de las personas en una encuesta que abarcaba a 28 países. ¡Vaya con los irlandeses! El 44,1% se considera muy feliz. Haz clic para agrandar la tabla.

jueves, 17 de abril de 2008

¿Dónde están los países felices?


En un trabajo de investigación de 1974, Richard Easterlin venía a demostrar que un mayor crecimiento de un país no daba un mayor índice de felicidad de sus ciudadanos. Esto se conoce como "la paradoja de Easterlin".

Recientemente Betsey Stevenson y Justin Wolfers muestran con datos empíricos que el dinero tiende a dar la felicidad, aunque no la garantiza. Estos resultados, en una comparativa por países, se muestran en esta gráfica que publica hoy el New York Times (en la horizontal el PIB per cápita del país y en la vertical su "índice de felicidad").