La OMC y la OCDE publican anualmente un informe sobre la evolución de la "ayuda al comercio". Este año toca el "Aid for Trade as a Glance 2024". Esta ayuda recoge los desembolsos hechos por donantes a países (normalmente países en desarrollo) para que mejoren sus "habilidades" (a través de infraestructuras, capacidades humanas,...) para impulsar el comercio internacional. En el informe de este año hay algunos gráficos informativos interesantes (haz clic sobre ellos para ampliarlos):
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jueves, 22 de agosto de 2024
miércoles, 1 de agosto de 2012
Objetivos de Desarrollo del Milenio: ¿se cumplirán?
Los conocidos Objetivos de Desarrollo del Milenio son un conjunto de
indicadores sociales, económicos, sanitarios,... vinculados al
"desarrollo" de un país, que muchos países se comprometieron a cumplir
en el año 2015. Aquí están descritos por el PNUD, institución que coordina esta campaña en el marco de Naciones Unidas.
Entre la crisis y el público escepticismo que transmiten en una amplia parte de la población y observadores, se tiende a pensar que esos objetivos de desarrollo están lejísimos de cumplirse cuando ya nos vamos acercando a la fecha. Por eso viene bien leer a los que se dedican a estudiar el tema. ¿Qué está pasando en realidad? Delfin S. Go y José Alejandro Quijada tratan de responder a esa pregunta (y a otras), y parece que hay buenas perspectivas en algunos de los objetivos (haz clic sobrela figura para aumentarla).
La botella se puede ver medio vacía o medio llena.
Entre la crisis y el público escepticismo que transmiten en una amplia parte de la población y observadores, se tiende a pensar que esos objetivos de desarrollo están lejísimos de cumplirse cuando ya nos vamos acercando a la fecha. Por eso viene bien leer a los que se dedican a estudiar el tema. ¿Qué está pasando en realidad? Delfin S. Go y José Alejandro Quijada tratan de responder a esa pregunta (y a otras), y parece que hay buenas perspectivas en algunos de los objetivos (haz clic sobrela figura para aumentarla).
La botella se puede ver medio vacía o medio llena.
viernes, 10 de febrero de 2012
Ayuda de la UE ante catástrofes: ¿ayuda?
En el verano de 2010 Pakistán sufrió unas terribles inundaciones. En el marco de la ayuda a este país, la UE se comprometió a facilitar el acceso a ciertos productos pakistaníes al mercado comunitario. Y todo se fue demorando. Después de mucha discusión... se ha aprobado que entre el 1 de enero de 2012 y el 31 de diciembre de 2013 unos 75 productos del Pakistán puedan tener esos privilegios. Eso, con ironía, se llama celeridad en las medidas. Supongo que alguien se beneficiará de las medidas, pero encontrar la ligazón entre los daños de las inundaciones, y las ganancias derivadas de estos privilegios comerciales se torna complicado. Aquí está una descripción del último capítulo de la historia.
lunes, 24 de octubre de 2011
Los "mejores" donantes
Stephen Knack, F. Halsey Rogers y Nicholas Eubank publican un trabajo en el que analizan la efectividad de los programas de ayuda al desarrollo. Clasifican estos programas en función del país o de la institución donante. Y elaboran un indicador de "efectividad", que presenta sus ventajas y sus inconvenientes. Al final realizan un ránking, y lo comparan con otros existentes. Abajo está la tabla (haz clic sobre ella para aumentarla). A modo de broma: ¿adivináis en que institución internacional trabajan dos de los tres autores?
jueves, 26 de mayo de 2011
¿Menos habrientos?
Hace unos meses Dani Rodrik nos mostró en su blog un debate muy interesante sobre el efecto que la subida de los precios de los alimentos tenía en los pobres: nos mostraba que entre "los pobres" también había ganadores, ya que entre ellos había productores de alimentos. Ahora Rodrik hace referencia a otro provocador estudio que creo que merece la pena resumir.
Se trata de un trabajo de Derek Headey, del IFPRI, en el que aborda la subida del precio de los alimentos y señala que debe estudiarse desde el equilibrio general. Esto quiere decir que los efectos de la subida de precios de los alimentos hay que estudiarla conjuntamente con otros hechos reales que han afectado a los pobres, tales como la mejora de las rentas en muchos países en desarrollo, los cambios salariales, los cambios en los precios de otros bienes, etc.
Por todo ello considera una técnica de análisis adecuada el acudir a encuestas. Y usa unas encuestas que preguntan sobre el tema de la inseguridad alimentaria antes de 2005/06 y durante la crisis alimentaria de 2007/08. La pregunta planteada es: ¿Usted o su familia han tenido problemas para acceder a una alimentaci+on suficiente en los 12 últimos meses? Pues aplicando a su estudio unas previsiones conservadoras de ciertas variables, el resultado que obtiene es que el número de hambrientos se habría reducido entre 63 y 87 millones de personas (u otras cifras negativas según los supuestos usados). Sorprendente. ¿Merece la pena creérselo?
Se trata de un trabajo de Derek Headey, del IFPRI, en el que aborda la subida del precio de los alimentos y señala que debe estudiarse desde el equilibrio general. Esto quiere decir que los efectos de la subida de precios de los alimentos hay que estudiarla conjuntamente con otros hechos reales que han afectado a los pobres, tales como la mejora de las rentas en muchos países en desarrollo, los cambios salariales, los cambios en los precios de otros bienes, etc.
Por todo ello considera una técnica de análisis adecuada el acudir a encuestas. Y usa unas encuestas que preguntan sobre el tema de la inseguridad alimentaria antes de 2005/06 y durante la crisis alimentaria de 2007/08. La pregunta planteada es: ¿Usted o su familia han tenido problemas para acceder a una alimentaci+on suficiente en los 12 últimos meses? Pues aplicando a su estudio unas previsiones conservadoras de ciertas variables, el resultado que obtiene es que el número de hambrientos se habría reducido entre 63 y 87 millones de personas (u otras cifras negativas según los supuestos usados). Sorprendente. ¿Merece la pena creérselo?
lunes, 2 de mayo de 2011
¿Por qué pasan hambre mil millones de personas?
Vía Mankiw.
Abhijit Banerjee y Esther Duflo son dos grandes investigadores en temas de desarrollo económico. Acaban de publicar un artículo muy interesante en la revista Foreign Policy (resumen de su nuevo libro). En él se plantean una muy interesante pregunta: ¿Por qué mil millones de personas pasan hambre en el mundo? Y ofrecen, para mí, una visión muy sorprendente. Resumiré enormemente el artículo, pero creo que merece la pena leerlo en su totalidad porque me dejo muchos puntos relevantes y no sólo es de esto de lo que hablan.
Su explicación se basa en lo que llaman la "trampa de la pobreza fundamentada en la alimentación" (nutrition-based poverty trap). El planteamiento es que una persona puede conseguir una alimentación básica si tiene recursos para adquirir esos alimentos. Pero para ello tiene que trabajar, y ahí puede encadenarse un problema: una persona que está subalimentada no está en condiciones de realizar un trabajo con un nivel de productividad satisfactorio para el que le contrata. Y por ello es difícil que una persona hambrienta pueda encontrar un empleo que le garantice una renta para alimentarse bien. Y no hay forma de salir de esa trampa, excepto si pensamos en programas públicos o de ayuda internacional que proporcionen alimentación.
Y analizando este tema, Banerjee y Duflo estudian el nivel de consumo de calorías en los países pobres. Y analizan varios casos (India, China, algunos países africanos,...) en los que se estudia si un aumento de la renta de las familias subalimentadas se refleja en que sus miembros busquen gastar más renta en alimentación, para así alimentarse mejor y ampliar sus posibilidades de mejorar sus niveles de productividad. Y, suponen, si hacen esto y mejoran su productividad, aumentarán sus rentas y su calidad de vida. Hay mucha evidencia empírica de que cuando un niño está malnutrido, su vida adulta es"peor" (menos educación alcanzada, menores niveles de renta...).
¿Cuál es el resultado de sus observaciones? Que las mejoras de renta de las familias no se dedican a obtener más calorías, sino que adquieren otro tipo de bienes: alimentos más sabrosos, o artilugios electrónicos (móviles, TV,...), u otro tipo de bienes materiales. Esto es, no buscan aumentar la ingesta de calorías comiendo más patatas o cereales, sino que consumen alimentos más sabrosos como carne o gambas, con un contenido calórico menor. O prefieren otros bienes materiales no alimentarios como es gastar en ceremonias de bodas, dotes, celebraciones familiares, o en televisores.
Sorprendente cuestión (y dilema). Las preferencias parece que miran más al corto plazo y la satisfacción que proporcionan celebraciones familiares, cierto tipo de alimentos o esos aparatos electrónicos. Esto no justifica el que mil millones de personas pasen hambre, pero los autores parecen dar a entender que sí explicaría una parte de la cuestión.
Abhijit Banerjee y Esther Duflo son dos grandes investigadores en temas de desarrollo económico. Acaban de publicar un artículo muy interesante en la revista Foreign Policy (resumen de su nuevo libro). En él se plantean una muy interesante pregunta: ¿Por qué mil millones de personas pasan hambre en el mundo? Y ofrecen, para mí, una visión muy sorprendente. Resumiré enormemente el artículo, pero creo que merece la pena leerlo en su totalidad porque me dejo muchos puntos relevantes y no sólo es de esto de lo que hablan.
Su explicación se basa en lo que llaman la "trampa de la pobreza fundamentada en la alimentación" (nutrition-based poverty trap). El planteamiento es que una persona puede conseguir una alimentación básica si tiene recursos para adquirir esos alimentos. Pero para ello tiene que trabajar, y ahí puede encadenarse un problema: una persona que está subalimentada no está en condiciones de realizar un trabajo con un nivel de productividad satisfactorio para el que le contrata. Y por ello es difícil que una persona hambrienta pueda encontrar un empleo que le garantice una renta para alimentarse bien. Y no hay forma de salir de esa trampa, excepto si pensamos en programas públicos o de ayuda internacional que proporcionen alimentación.
Y analizando este tema, Banerjee y Duflo estudian el nivel de consumo de calorías en los países pobres. Y analizan varios casos (India, China, algunos países africanos,...) en los que se estudia si un aumento de la renta de las familias subalimentadas se refleja en que sus miembros busquen gastar más renta en alimentación, para así alimentarse mejor y ampliar sus posibilidades de mejorar sus niveles de productividad. Y, suponen, si hacen esto y mejoran su productividad, aumentarán sus rentas y su calidad de vida. Hay mucha evidencia empírica de que cuando un niño está malnutrido, su vida adulta es"peor" (menos educación alcanzada, menores niveles de renta...).
¿Cuál es el resultado de sus observaciones? Que las mejoras de renta de las familias no se dedican a obtener más calorías, sino que adquieren otro tipo de bienes: alimentos más sabrosos, o artilugios electrónicos (móviles, TV,...), u otro tipo de bienes materiales. Esto es, no buscan aumentar la ingesta de calorías comiendo más patatas o cereales, sino que consumen alimentos más sabrosos como carne o gambas, con un contenido calórico menor. O prefieren otros bienes materiales no alimentarios como es gastar en ceremonias de bodas, dotes, celebraciones familiares, o en televisores.
Sorprendente cuestión (y dilema). Las preferencias parece que miran más al corto plazo y la satisfacción que proporcionan celebraciones familiares, cierto tipo de alimentos o esos aparatos electrónicos. Esto no justifica el que mil millones de personas pasen hambre, pero los autores parecen dar a entender que sí explicaría una parte de la cuestión.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Debate sobre los precios de los alimentos
Este tema me encanta, y me ha gustado el debate que está habiendo entre Dani Rodrik (economista del desarrollo, profesor en Harvard), y Oxfam (o uno de sus representates, Rob Bailey, consejero senior de Oxfam para temas alimentarios).
El tema viene a ser así: Rodrik se refiere a un artículo en el que se indica que cuando los precios de los alimentos suben, Oxfam y otras ONG se quejan de que los perdedores son los países pobres. Y cuando los precios de los alimentos bajan, Oxfam y otras ONG también se quejan de que los países pobres pierden.
Señala Rodrik que los precios altos de los alimentos benefician a los agricultores pobres que son vendedores netos de productos agrícolas, y perjudican a los consumidores pobres de las zonas urbanas. La bajada de precios tendría los efectos contrarios. En cada caso, el efecto neto sobre el conjunto del país dependerá de cómo se distribuye la población. Y aquí tenéis un ejemplo de cómo se distribuye la población en algunos países pobres, clasificada ésta en función de su saldo comprador o vendedor de alimentos básicos. Se ve claramente la disparidad:
Aunque Oxfam-Rob Bailey replica (aquí), creo que Rodrik pone el dedo en la llaga. No sé si focalizar en Oxfam puede ser excesivo, pero a fin de cuentas es una de la principales ONG mundiales en temas de desarrollo y debe asumir ese papel. Entre muchas otras cosas, señala Oxfam, que agradece ser acusada de pensar sólo en los pobres:
Este gráfico es un ejemplo ilustrativo de lo que dice Rodrik. Se simula el cambio en "bienestar" ante una subida del 10% de los precios del principal alimento básico de cada país, separando a los hogares por lugar de residencia (rural, urbano) y por nivel de rentas (en quintiles). ¿Resultados? Lo esperado: ganadores y perdedores. Este gráfico me parece una respuesta más aceptable.


ACTUALIZACIÓN (23-11-2010): Johan Swinnen, autor del informe que comenta Rodrik, responde a Bailey, de Oxfam.
El tema viene a ser así: Rodrik se refiere a un artículo en el que se indica que cuando los precios de los alimentos suben, Oxfam y otras ONG se quejan de que los perdedores son los países pobres. Y cuando los precios de los alimentos bajan, Oxfam y otras ONG también se quejan de que los países pobres pierden.
Señala Rodrik que los precios altos de los alimentos benefician a los agricultores pobres que son vendedores netos de productos agrícolas, y perjudican a los consumidores pobres de las zonas urbanas. La bajada de precios tendría los efectos contrarios. En cada caso, el efecto neto sobre el conjunto del país dependerá de cómo se distribuye la población. Y aquí tenéis un ejemplo de cómo se distribuye la población en algunos países pobres, clasificada ésta en función de su saldo comprador o vendedor de alimentos básicos. Se ve claramente la disparidad:
Aunque Oxfam-Rob Bailey replica (aquí), creo que Rodrik pone el dedo en la llaga. No sé si focalizar en Oxfam puede ser excesivo, pero a fin de cuentas es una de la principales ONG mundiales en temas de desarrollo y debe asumir ese papel. Entre muchas otras cosas, señala Oxfam, que agradece ser acusada de pensar sólo en los pobres:I welcome the accusation that Oxfam focuses only on losers in its messaging, irrespective of whether prices rise or fall. That’s our job.No sé, pero me parece que no va por ahí la crítica de Rodrik. Me parece que es muy fácil decir lo que está mal (o, en este caso, lo que perjudica) y no reconocer [ADEMÁS y al mismo volumen de voz] lo que sale bien (o lo que beneficia). Esta forma de actuar me recuerda a la de aquellos grupos políticos (y personas) para los que los demás partidos hacen absolutamente todo mal. Ese discurso les hace perder credibilidad.
Este gráfico es un ejemplo ilustrativo de lo que dice Rodrik. Se simula el cambio en "bienestar" ante una subida del 10% de los precios del principal alimento básico de cada país, separando a los hogares por lugar de residencia (rural, urbano) y por nivel de rentas (en quintiles). ¿Resultados? Lo esperado: ganadores y perdedores. Este gráfico me parece una respuesta más aceptable.


ACTUALIZACIÓN (23-11-2010): Johan Swinnen, autor del informe que comenta Rodrik, responde a Bailey, de Oxfam.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Coste de oportunidad
El concepto de coste de oportunidad suele explicarse en clase de Introducción a la Economía en la primera semana de clase. Eso quiere decir que es un concepto básico. Y aquí viene un ejemplo vinculado a la ayuda oficial al desarrollo.
Se trata de un trabajo de N. Simon Morfit, de la Universidad de California en Berkeley. Se centra en uno de los al menos dos costes de oportunidad que tiene la ayuda al desarrollo proveniente de país rico o una institución internacional. El primer coste de oportunidad se refiere al que existe desde el punto de vista del país o la institución donante: renuncia a destinar esos recursos a otros fines, propios o de otro tipo de ayuda. Y el otro coste de oportunidad se vincula al país receptor, y por aquí va su trabajo.
En concreto muestra cómo la existencia de una auténtica epidemia de SIDA en Malawi ha repercurtido en una fuerte entrada de donaciones internacionales para tratar de reducir las implicaciones de salud y sociales. Pero el coste de oportunidad es que los donantes han reducido muchísimo la ayuda a Malawi para otros temas.
Se trata de un trabajo de N. Simon Morfit, de la Universidad de California en Berkeley. Se centra en uno de los al menos dos costes de oportunidad que tiene la ayuda al desarrollo proveniente de país rico o una institución internacional. El primer coste de oportunidad se refiere al que existe desde el punto de vista del país o la institución donante: renuncia a destinar esos recursos a otros fines, propios o de otro tipo de ayuda. Y el otro coste de oportunidad se vincula al país receptor, y por aquí va su trabajo.
En concreto muestra cómo la existencia de una auténtica epidemia de SIDA en Malawi ha repercurtido en una fuerte entrada de donaciones internacionales para tratar de reducir las implicaciones de salud y sociales. Pero el coste de oportunidad es que los donantes han reducido muchísimo la ayuda a Malawi para otros temas.
viernes, 8 de octubre de 2010
Crecer puede ser "bueno"
Arvind Panagariya escribe un artículo en la revista Finanzas y Desarrollo, que tiene algún punto de interés. Es un artículo en el que se defiende el crecimiento como medio para la reducción de la pobreza de los países. E intenta hacer frente a las críticas habituales. Una de las más típicas es que el crecimiento muchas veces aumenta la desigualdad, y en no pocas ocasiones eso se ve (y se vive) como algo negativo. Por tanto habría varios tipos de crecimiento, y no todos serían iguales.Entre los tipos de crecimiento estaría el de la India, fundamentado en la industria intensiva en capital y en mano de obra cualificada. Este crecimiento no ha hecho que mejoren sustancialmente las clases sociales más desfavorecidas. Y por otro lado está el tipo de crecimiento de Taiwan y Corea en la década de los 60, o de China y Vietnam posteriormente, que se ha basado en la industria intensiva en mano de obra no cualificada. En estos países el paso de trabajadores agrícolas a la industria ha sido amplio, y ha venido acompañado de una mejora de las rentas de las familias porque la industria proporcionaba salarios más altos que los de la agricultura.
Otro punto interesante que indica es el efecto indirecto del crecimiento en la reducción de la pobreza: al crecer más, se recaudan más impuestos. Y esa mayor recaudación permite que que el sector público pueda aplicar políticas de reducción de la pobreza o de carácter redistributivo. Si no se crece, no se recauda. Y si no se recauda, es complicadísima la labor de redistribución de renta de un gobierno.
martes, 12 de mayo de 2009
Cooperación al desarrollo - oportunidades

El próximo jueves a las 19.30 hemos invitado a Enrique del Olmo (Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación) para que nos hable de "El Plan Director de la Cooperación Española: resultados y perspectivas". Tendrá lugar en la Sala Nicolas de Oresmes, del Edificio de Los Madroños.
Nos responderá a preguntas tales como:
- ¿Cómo se gasta nuestro dinero en el ámbito de la Cooperación al Desarrollo?
- ¿Y cómo se va a gastar en los próximos años?
- ¿Cómo usan las ONGs el dinero público?
miércoles, 8 de abril de 2009
Indice del Hambre Global
El IFPRI (International Food Policy Research Institute) es un think-tank o laboratorio de ideas que desde hace muchos años está trabajando desde una perspectiva económica en los temas de agricultura y desarrollo internacional.
Leo en un mensaje que me llega de una lista del Banco Mundial que el IFPRI publica un Indice del Hambre Global. Y veo que en el breve informe sobre 2008 presenta el siguiente mapamundi (haz clic sobre él para agrandarlo). Me sorprenden (por desconocimiento) Bolivia y los países centroamericanos y su situación ("serious"). Pensaba que en terminos de "hambre" estos países no estaban tan mal.
Leo en un mensaje que me llega de una lista del Banco Mundial que el IFPRI publica un Indice del Hambre Global. Y veo que en el breve informe sobre 2008 presenta el siguiente mapamundi (haz clic sobre él para agrandarlo). Me sorprenden (por desconocimiento) Bolivia y los países centroamericanos y su situación ("serious"). Pensaba que en terminos de "hambre" estos países no estaban tan mal.
lunes, 2 de febrero de 2009
Un experimento aleatorio con comercio en Kenia
Hace unos días la Fundación BBVA daba un premio al Laboratorio de Acción contra la Pobreza del MIT. Este centro se ha caracterizado por defender una metodología en la aplicación de las medidas de ayuda al desarrollo basada en los experimentos aleatorios. Hoy me llega un mensaje sobre un trabajo que responde a esta metodología y que está relacionado con el comercio.
Nava Ashraf (Harvard), Xavier Gine (Grupo de Desarrollo del Banco Mundial) y Dean Karlan (Laboratorio de Acción contra la Pobreza del MIT) estudian a algunos pequeños productores de cereales de Kenia. La pregunta que se formulan es por qué estos agricultores venden su producción en el mercado local o la usan para autoabastecerse, en lugar de exportarla. La hipótesis de que parten es que los agricultores carecen de la información, recursos económicos y contactos necesarios para exportar, y por eso no lo hacen. El experimento consiste en escoger un grupo de productores y ver qué sucede si se les suministra de manera subvencionada (a través de una agencia denominada DrumNet) esa información, créditos bancarios y los contactos necesarios para exportar.
Resultado: Después de un año vieron que los agricultores objeto del estudio habían aumentado sus niveles de producción y reducido sus costes de comercialización. Todo esto repercutió en un mayor nivel de renta para estas familias. Sin embargo, se volvió a proceder a una evaluación un año después, y las cosas habían cambiado. El mediador exportador había renunciado a comprarles la cosecha porque las condiciones de las explotaciones agrarias no cumplían los requerimientos europeos (que era el mercado de destino). Los agricultores tuvieron que malvender sus cosechas a unos intermediarios, y no pudieron hacer frente a los créditos que habían contraido. DrumNet quebró.
Conclusión: Los autores concluyen que el riesgo de estos acontecimientos puede explicar, al menos en parte, por qué estas estrategias de comercialización de cosechas (exportación frente a la venta en el mercado local o el autoabastecimiento) no se adoptan. Y a mí también me parece que es muy imporante la evaluación final. Una vez ejecutado el proyecto, parecía que todo iba bien, pero transcurridos un par de años surgieron los problemas que desembocaron en el fracaso de la iniciativa.
Nava Ashraf (Harvard), Xavier Gine (Grupo de Desarrollo del Banco Mundial) y Dean Karlan (Laboratorio de Acción contra la Pobreza del MIT) estudian a algunos pequeños productores de cereales de Kenia. La pregunta que se formulan es por qué estos agricultores venden su producción en el mercado local o la usan para autoabastecerse, en lugar de exportarla. La hipótesis de que parten es que los agricultores carecen de la información, recursos económicos y contactos necesarios para exportar, y por eso no lo hacen. El experimento consiste en escoger un grupo de productores y ver qué sucede si se les suministra de manera subvencionada (a través de una agencia denominada DrumNet) esa información, créditos bancarios y los contactos necesarios para exportar.
Resultado: Después de un año vieron que los agricultores objeto del estudio habían aumentado sus niveles de producción y reducido sus costes de comercialización. Todo esto repercutió en un mayor nivel de renta para estas familias. Sin embargo, se volvió a proceder a una evaluación un año después, y las cosas habían cambiado. El mediador exportador había renunciado a comprarles la cosecha porque las condiciones de las explotaciones agrarias no cumplían los requerimientos europeos (que era el mercado de destino). Los agricultores tuvieron que malvender sus cosechas a unos intermediarios, y no pudieron hacer frente a los créditos que habían contraido. DrumNet quebró.
Conclusión: Los autores concluyen que el riesgo de estos acontecimientos puede explicar, al menos en parte, por qué estas estrategias de comercialización de cosechas (exportación frente a la venta en el mercado local o el autoabastecimiento) no se adoptan. Y a mí también me parece que es muy imporante la evaluación final. Una vez ejecutado el proyecto, parecía que todo iba bien, pero transcurridos un par de años surgieron los problemas que desembocaron en el fracaso de la iniciativa.
miércoles, 21 de enero de 2009
Un buen premio


El BBVA acaba de conceder su premio de cooperación al Laboratorio de Acción contra la Pobreza del MIT (de Abhijit Vinayak Banerjee y compañía). Ya habíamos hablado de ellos en el blog. Enhorabuena, y que los 400.000 euros del premio sirvan para el objetivo de la institución. En lo que hoy publica El País los podemos conocer un poco más.
Actualización: Martin Ravallion piensa que las técnicas utilizadas por estos profesores no deben considerarse como las únicas válidas en el estudio del desarrollo.
viernes, 8 de agosto de 2008
La ayuda al desarrollo (II)
Hace tiempo hablé de un libro de Abhijit Vinayak Banerjee, profesor de economía en el MIT, sobre cómo puede funcionar mejor la ayuda al desarrollo. En el libro también escriben otros expertos sobre la materia. Aquí trato de entresacar algunas ideas que allí se exponen (hay muchas disparidades entre ellos sobre lo que creen que puede funcionar):
- Hay que hacer experimentos o evaluaciones aleatorias de programas de ayuda que ya están en marcha o ejecutados. Y no hay que gastar mucho dinero en un tipo de proyecto que ya se haya ejecutado, si éste no se ha evaluado. Entre las críticas a este método algunas son:
- No todo se puede hacer con experimentos aleatorios (por ejemplo, evaluar políticas macroeconómicas de los bancos centrales, sobre el tipo de cambio, sobre grandes proyectos de infraestructuras...)
- Puede tener componentes éticos (cuando el experimento puede retrasar la entrega de servicios o recursos vitales; las personas no son cobayas)
- Puede que haya contextos sociales y culturales que afecten significativamente a los resultados.
- Pueden ser muy caros, especialment para la ONGs pequeñas.
- Hay otros métodos alternativos para analizar la ayuda al desarrollo: el método coste-beneficio.
- Debe reducirse el número de agencias que compiten para ser agencias de ayuda al desarrollo.
- Debe existir una evaluación de los resultados regular e independiente.
- Debe hacerse pública la evaluación para que sean conocidas las características (y no las anécdotas) de los proyectos que sí funcionan.
- Es posible crecer y eliminar la pobreza sin ayuda extranjera (por ejemplo, la propia historia de los países ricos).
- No hay una teoría económica del desarrollo unanimemente convincente y demostrada empíricamente.
- Es necesario que el beneficiario sea parte del proceso.
- Gray Peace Corps: Crear unos "cascos grises" que agruparan a doctores, científicos, ingenieros occidentales bien preparados que fueran pagados por enseñar lo que saben en los países en desarrollo.
lunes, 16 de junio de 2008
La ayuda humanitaria
En el libro que me acabo de leer de Abhijit Vinayak Banerjee (ver aquí otro comentario pasado), profesor de economía en el MIT, sobre cómo puede funcionar mejor la ayuda al desarrollo aparece un ejemplo terrible vinculado al terremoto que en octubre de 2005 asoló el norte del Pakistán.
Dos cosas fallaron (entre otras muchas): no había mapas del lugar, y nadie coordinaba a los cientos de grupos y ONGS que actuaron allí. Tres economistas (un profesor de la Universidad de Lahore, un empleado del Banco Mundial y un profesor de la Universidad de Harvard), junto con algunos estudiantes de la Universidad de Lahore y algunas empresas informáticas pensaron sobre el tema y tuvieron una idea: cada ONG que acudiera y entregara algún tipo de ayuda debía completar un sencillo y breve papel (accesible desde la Web o también se podía responder por teléfono con una breve llamada). Se preguntaba exclusivamente qué se había entregado y dónde. La mayoría de la ONG se opusieron.
Resultado: La ayuda humanitaria se concentró en muy pocas localidades ubicadas en las carreteras principales. Muchos de ellos recibieron 2, 3, 4 ó más veces el mismo tipo de ayuda. La gran mayoría de la población afectada, que no vivía en esas localidades, no tuvo acceso a la ayuda humanitaria.
Banerjee critica, por ejemplo, un manual del Banco Mundial que aborda cómo los países donantes deben gestionar la ayuda al desarrollo para reducir la pobreza de los países receptores. ¿Cuál es el motivo de la crítica? Que los autores del libro no indican cómo saben que sus propuestas funcionan.
Dos cosas fallaron (entre otras muchas): no había mapas del lugar, y nadie coordinaba a los cientos de grupos y ONGS que actuaron allí. Tres economistas (un profesor de la Universidad de Lahore, un empleado del Banco Mundial y un profesor de la Universidad de Harvard), junto con algunos estudiantes de la Universidad de Lahore y algunas empresas informáticas pensaron sobre el tema y tuvieron una idea: cada ONG que acudiera y entregara algún tipo de ayuda debía completar un sencillo y breve papel (accesible desde la Web o también se podía responder por teléfono con una breve llamada). Se preguntaba exclusivamente qué se había entregado y dónde. La mayoría de la ONG se opusieron.
Resultado: La ayuda humanitaria se concentró en muy pocas localidades ubicadas en las carreteras principales. Muchos de ellos recibieron 2, 3, 4 ó más veces el mismo tipo de ayuda. La gran mayoría de la población afectada, que no vivía en esas localidades, no tuvo acceso a la ayuda humanitaria.
Banerjee critica, por ejemplo, un manual del Banco Mundial que aborda cómo los países donantes deben gestionar la ayuda al desarrollo para reducir la pobreza de los países receptores. ¿Cuál es el motivo de la crítica? Que los autores del libro no indican cómo saben que sus propuestas funcionan.
sábado, 31 de mayo de 2008
El absentismo de los profesores: el mecanismo de los incentivos
Hay un ejemplo muy bonito sobre cómo luchar contra el absentismo de los profesores (usando los randomized trials que ayer comentaba en el blog). Esther Ruflo, Rema Hanna y Stephen Ryan estudian el caso de unas escuelas en la India occidental en las que sólo hay un profesor. Si el profesor falta a clase, sólo lo saben los niños y sus padres y, como se trata de zonas rurales de difícil acceso, es difícil para las autoridades educativas implementar un sistema de control de asistencia.
¿Solución? Se probó a dar una cámara de fotos a cada profesor. Un niño debía sacarle una foto al principio y al final de clase. En la foto estaba indicada la fecha y hora en que se había tomado la foto. Los salarios de los profesores estarían ligados a las fotos: si tenían las dos fotos del día, le daban al profesor 50 rupias. Al mes suponían unas 1000 rupias, que es similar a su salario con el anterior sistema.
¿Resultado? Los profesores no se opusieron al sistema: ponía su destino en sus propias manos. El absentismo de los profesores fue del 42% en las escuelas que no aplicaron el sistema (medido por inspecciones sorpresa), mientras que en las escuelas en las que se empleaban las cámaras de fotos el absentismo fue del 21%. Además, los estudiantes de las escuelas con cámaras de fotos tuvieron mucho mejores resultados en los exámenes de final de curso. El experimento funcionó todavía mejor cuando "el incentivo" se subía de 50 a 55 rupias por día.
¿Solución? Se probó a dar una cámara de fotos a cada profesor. Un niño debía sacarle una foto al principio y al final de clase. En la foto estaba indicada la fecha y hora en que se había tomado la foto. Los salarios de los profesores estarían ligados a las fotos: si tenían las dos fotos del día, le daban al profesor 50 rupias. Al mes suponían unas 1000 rupias, que es similar a su salario con el anterior sistema.
¿Resultado? Los profesores no se opusieron al sistema: ponía su destino en sus propias manos. El absentismo de los profesores fue del 42% en las escuelas que no aplicaron el sistema (medido por inspecciones sorpresa), mientras que en las escuelas en las que se empleaban las cámaras de fotos el absentismo fue del 21%. Además, los estudiantes de las escuelas con cámaras de fotos tuvieron mucho mejores resultados en los exámenes de final de curso. El experimento funcionó todavía mejor cuando "el incentivo" se subía de 50 a 55 rupias por día.
viernes, 30 de mayo de 2008
La ayuda al desarrollo
Acabo de leer un libro de Abhijit Vinayak Banerjee, profesor de economía en el MIT, sobre cómo puede funcionar mejor la ayuda al desarrollo. Su punto central reside en su confianza en la evaluación del impacto de un programa a través de experimentos o pruebas aleatorias (randomized trials). Esto es, examinar algunos programas de ayuda al desarrollo y los resultados que han tenido. Una vez evaluados, la ayuda al desarrollo se dirigiría a aquellos proyectos que muestran evidencia empírica de que han funcionado. Así se puede aumentar la confianza en los países donantes de que su dinero se está gastando bien, si se conocen y concretan las características que llevan a un mayor impacto positivo de un proyecto.
Hay que reconocer que su argumentación es brillante, y una de las cosas que se agradece en el libro es que ofrece la visión de una docena de muy buenos expertos mundiales sobre esta propuesta. Unos la apoyan, otros la critican. Estos últimos ofrecen puntos de mejora a la propuesta de Banerjee y también algunos indican alternativas.
Un experimento con un programa de ayuda que Banerjee presenta se refiere al control del absentismo escolar de niños africanos. Después de analizar varios programas para reducir estas tasas, la conclusión deducida es que la medida que permite una mayor asistencia a la escuela a un menor coste es fácil: el acceso a medicamentos para la fiebre, que les reduce tanto las enfermedades, como el tiempo de enfermedad. Esto es, que haya paracetamol, que es muy barato.
Hay que reconocer que su argumentación es brillante, y una de las cosas que se agradece en el libro es que ofrece la visión de una docena de muy buenos expertos mundiales sobre esta propuesta. Unos la apoyan, otros la critican. Estos últimos ofrecen puntos de mejora a la propuesta de Banerjee y también algunos indican alternativas.
Un experimento con un programa de ayuda que Banerjee presenta se refiere al control del absentismo escolar de niños africanos. Después de analizar varios programas para reducir estas tasas, la conclusión deducida es que la medida que permite una mayor asistencia a la escuela a un menor coste es fácil: el acceso a medicamentos para la fiebre, que les reduce tanto las enfermedades, como el tiempo de enfermedad. Esto es, que haya paracetamol, que es muy barato.
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