Voy a resaltar tres (de las muchas) ideas que recoge el libro:
- La primera sobre la influencia de la docencia en el profesor, y cómo habré cambiado al final del curso:
El Maestro aprende del discípulo y es modificado por esa interrelación en lo que se convierte, idealmente, en un proceso de intercambio.
- Una segunda idea trata sobre los errores que puedo cometer al enseñar, incluso asumiendo mis limitaciones propias. Este temor, lo refleja también Steiner :
Un Maestro invade, irrumpe, puede arrasar con el fin de limpiar y reconstruir. […] La mala enseñanza es, casi literalmente, asesina. […] Instala en la sensibilidad del niño o del adulto el más corrosivo de los ácidos, el aburrimiento, el gas metano del hastío.
[…]Enseñar sin un grave temor, sin una atribulada reverencia por los riesgos que comporta, es una frivolidad. Hacerlo sin considerar cuáles puedan ser las consecuencias individuales y sociales es ceguera. Enseñar es despertar dudas en los alumnos, formar para la disconformidad. Es educar al discípulo para la marcha. […] Cada lección que se da en el aula, por abstracto o pragmático que sea su contenido real, es una lección de libertad. En cualquiera de estas lecciones, como nos recuerda Platón, “la voz del maestro es mucho más decisiva que cualquier libro”.
- Y una tercera idea que hace referencia al significado que para Steiner tiene ser profesor:
El mismo Steiner en el Epílogo de la obra (publicada en el año 2003) habla de que hoy estos pensamientos, para la mayoría, pueden parecer anticuados, y deja abierta una puerta: "Las lecciones de los Maestros, ¿pueden, deben sobrevivir al embate de la marea? Yo creo que lo harán, aunque sea de una forma imprevisible".
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